A la gran mayoría de nosotros nos interesa el éxito, pero a menudo pasamos por alto la felicidad. Nos sacrificamos a nosotros mismos por el reconocimiento y por llegar a la cima. Pero ¿estamos seguros que una vez ahí seremos felices?

La felicidad es la clave

Ser exitoso es un fin en sí mismo, respetable y plausible, y debes sentirte bien de desear dicho objetivo. Pero tienes que saber que la forma más saludable y coherente de llegar ahí es siendo feliz primero, o sea, ser feliz haciendo lo que haces para llegar al éxito.

Debes amar lo que haces y no dedicarte a ninguna actividad que te quite la energía vital y las ganas de vivir, aunque dicha actividad te remunere ampliamente.

La clave es conocerte a ti mismo y saber qué es lo que amas, lo que te gusta hacer y en lo que te ves trabajando por el resto de tu vida. Puede ser una pasión que tienes desde niño, o un proyecto de adulto que sabes que te hará feliz, y poner todas tus energías en desarrollarlo.

Al principio será difícil pues podrás tener miedo e incertidumbre, pero al final cada día de trabajo terminarás con una sonrisa por el esfuerzo, y eso ya es una gran recompensa.

Tu felicidad alimenta la de los demás

Cuando comiences con esta travesía, tu vida se contagiará de felicidad por todos sus rincones. Tu familia y amigos verán que vas por buen camino, que un aura de sosiego y estabilidad te domina. Desde ese momento hacia adelante habrás conseguido el verdadero éxito, la paz y la tranquilidad dedicándote a lo que haces, y otorgándoles paz a tus seres queridos. El dinero y la realización económica vendrán con el pasar de los días y meses, pues no se puede ser exitoso realmente si no eres feliz primero y amas lo que haces.

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